Una maravilla esto de tener una sala relativamente cerca de casa que no para, finde tras finde, de hacer conciertos y movidas dentro del Metal como la Paberse Matao, que con el tiempo se va convirtiendo, como le comentaba a un colega, en el equivalente de hoy en día de aquella mítica Sala Guadaña donde acudíamos sin falta todos los sábados en busca de guitarreo cuando solo éramos unos pipiolos. Sala muy pequeña, sí, puede que el sonido normalmente deje que desear, pero con un rollo y unas ganas de mover el culo que ya quisieran otras salas con diez veces más renombre. Y además, con bastante frecuencia, nos ofrece joyitas de conciertos como la del sábado pasado, una cita ineludible para los que disfrutamos y entendemos el Power Metal como un estilo que ha guiado nuestras vidas y lo seguirá haciendo siempre. Acompañados por los valencianos Astral Experience y los también italianos Sailing to nowhere, Secret Sphere y su reciente disco “The nature of Time” venían a presentarse como ejemplo de banda que ha sabido mantenerse a flote a pesar de los reveses y los drásticos cambios de formación que ha sufrido desde sus inicios, y también como prueba de una evolución musical en el mejor sentido de la palabra, técnica y elegante, algo de lo que no muchas bandas pueden enorgullecerse, ya que solo unas pocas lo consiguen (Dark Moor es otro gran ejemplo), otras sencillamente aniquilan toda su esencia vendiéndose a estilos más modernos. Pero más allá de estos tres nombres, más allá de una noche que era un valor seguro, había un gran nombre que fue mi imán aquella noche: el inconmensurable Michele Luppi, casi un ídolo para mí y uno de mis vocalistas favoritos de todos los tiempos.