Este doblete valenciano de conciertos, aparte de haber sido
absolutamente espectacular y revitalizante, ha llegado en el momento en el que
más lo necesitaba, sobre todo desde la parte anímica. Hacía casi dos largos
meses que no iba a nada que realmente me motivara (básicamente, desde el
Leyendas del Rock, ahí es nada…) y mis entrañas pedían un concierto a gritos.
Desde la desaparición de la Sala Babel, lo único realmente bueno que teníamos
por la zona de Alicante, Valencia nos queda como la mejor y más cercana opción
para disfrutar de Rock y Metal en directo, lo cual, dado el precio actual del
combustible… no es algo demasiado esperanzador para el que suscribe. Sea como
sea, este fin de semana había que hacer el esfuerzo, y terminó siendo una
insuperable vía de escape para esos momentos en los que las paredes se te caen
encima. El día anterior, viernes, disfrutamos a lo bestia del pedazo de bolo
que se marcaron los Frank Suz, guardando para el sábado otra de esas fechas que
con toda seguridad marcarían este tramo final del año. El planazo estaba
servido, y podría haber sido incluso mejor, pero al final no pude contar con la
compañía de mi amigo Popi que por putadas de última hora, se tuvo que perder
ambas movidas, y lo menos que puedo hacer es dedicarle enteramente esta
crónica. Hacía bastante tiempo que no veía a mis idolatrados Jolly Joker en su tierra, y eso siempre
añade un extra de emoción al conjunto. Pero es que además, el cartel se
completaba con The Von Dread’s, que celebraron
su primera actuación presentando su nuevo EP, y que dieron una lección
incontestable de actitud y furiosa energía. Una de esas veladas que, cuando
abandonas la sala, te deja la sensación de haber metido los dedos en un
enchufe.