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miércoles, 26 de junio de 2024

El Rock nos hace FUERTES (Rock Imperium 2024, miércoles 19/06/24, Parque del Batel, Cartagena)

Este último sábado, pasados cinco días hasta que empiezo a redactar estas mismas líneas, el Rock Imperium 2024 ponía punto y final a su celebración en la ciudad de Cartagena, y además, por todo lo alto, con una bandaza como The Darkness. Pero a pesar de esos días que ya me separan de él, todavía tengo la cabeza petadísima de temas, de sensaciones, de rostros, y de momentos de esos que el tiempo no va a poder borrar fácilmente. Y por qué no decirlo, todavía me acompaña en el día a día un ligero dolor de espalda, cuello y brazos. De hecho, lo que me extraña es que pudiese terminar el festival de una pieza. No exagero: este Rock Imperium fue, con diferencia, la edición en la que más he apretado de todas, llegando a momentos en los que me encontraba al borde del colapso físico. Pero es que un cartel así… es lo que tiene. Prácticamente, no puedo mirar a ningún centímetro de los horarios, y no ver alguna banda que me encante. El hecho de que iba a ser un festival duro, duro, era algo de cajón, pero joder, en pocos en mi vida he terminado tan reventado. Y aunque en realidad la forma física también es fundamental, no creo que sea esto, en el fondo, lo que nos mueve, sino la pasión. Pasión por vivir nuestros temas favoritos, y por descubrir bandas en directo, y pasión por pasar más de 12 horas al día, durante varios días, sin que la música deje de sonar. Esa creo que es la verdadera fuerza, nuestras baterías, la electricidad que nos impulsa hacia adelante. Y eso es lo que a muchos nos hace sobrevivir a ese cansancio que, en determinados momentos y circunstancias, puede llegar a ser una tortura, y al paso de los años, en pie mientras otros caen miserablemente.

viernes, 15 de marzo de 2024

Let's get CRAZY!! (Monsters of Rock Cruise 2024, 3ª Jornada, lunes 04/03/2024, Independence of the Seas)

El día anterior fue una de las jornadas festivaleras más intensas y, al mismo tiempo, agotadoras que he vivido nunca. Un empalme continuo de bandas, desde las 11:30 que comenzó la primera, hasta casi las 3 de la madrugada, cuando tomamos el último tentempié tras Hardcore Superstar. Como podéis imaginar, estaba literalmente hecho trizas. Apenas me senté a descansar en todo el día, y disfruté de cada uno de los conciertos con toda pasión que pude, porque no sé hacerlo de otra forma. A la mañana siguiente, el crucero se detendría unas horas en Cozumel, México. Dicho paréntesis, que podría haber sido un placer, terminó siendo todo lo contrario para mí. Al hecho de que nos acostásemos rondando las 3 (por el dichoso retraso), hay que sumar que a las 6 debíamos estar en pie, y también el hecho de que solo conseguí dormir 1 triste hora en todo el rato (puto insomnio…). Cuando sonó el despertador, estaba hecho una puta mierda. Cogimos un ferry hasta la Playa del Carmen, cerca de donde visitaríamos las espectaculares ruinas de Tulum. Pero además de pillarme un mareo de la hostia en el trayecto, en el que casi echo hasta la primera papilla, llegué a Cozumel tan hecho polvo, que la excursión, a pesar de ser muy interesante, la viví en tal estado de duermevela por el sueño y el cansancio extremo, que apenas recuerdo nada. Entre haber dormido una sola hora, la reventada del día anterior, y lo que iba a ser este (con seis o siete conciertos obligatorios), las iba a pasar putísimas. Conclusión, y nota a mí mismo: no participar nunca más en excursiones. Un festival para mí, sea donde sea, es ir a hincharme a ver conciertos, y punto, no a malgastar energías en ninguna otra actividad, y menos si puede interferir en ello. Fin de la nota.

miércoles, 2 de julio de 2014

To Hell... and Back Again!!! (Hellfest 2014, Clisson, Francia 21-Junio-2014)

Nadie sabe exactamente como va a transcurrir un día en Hellfest, tan lleno de gente, conciertos, cientos de lugares que visitar… pero varias cosas ya las teníamos claras de antemano. Esta noche, todos habíamos dormido más y mejor, con lo que el cuerpo al levantarse se encontraba más descansado. También era una jornada mucho menos exigente que la primera, en la que apenas dormimos 4 o 5 horas como mucho y las bandas no resultaban tan extremas. Sin duda, el sábado fue mi día favorito. Tras las ensaladas de ostias en forma de thrash y death del viernes, a nivel musical este iba a ser mucho más tranquilo. Además, hicimos muchos menos viajes de aquí para allá, concentrándonos en los conciertos y planeando mejor los huecos para las comidas. Un festival europeo es una especie de batalla y una carrera contrarreloj en la que si quieres ver todo lo que te propones, tienes que administrar el tiempo casi al segundo, pero también las energías, descartando las bandas menos interesantes en el momento adecuado. Lo más importante en este sentido, y por lo que fue mi día favorito, era por la gran carga de hard rock en el cartel, un género que está prácticamente olvidado en otros grandes festivales como Wacken y Metaldays (con la gran excepción del Sweden Rock, que algún día visitaré sea como sea). Skid Row, Buckcherry, Extreme, Status Quo, Deep Purple… todo nombres míticos (o MUY míticos, según cual) cuyos conciertos se convertirían en muchas luces y muy pocas sombras, pero había concretamente uno de ellos que me haría cumplir uno de mis grandes sueños: poder ver a Aerosmith por fin en directo después de media vida esperando este momento.
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