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jueves, 25 de septiembre de 2025

Un Nuevo Sol (Rock the Sun, viernes 19/09/2025, Poble Espanyol, Barcelona)

El Antro del Metal - Rock the Sun 2025 - Nestor portada

Alguien podría decir, y no sin cierto grado de razón, que nuestro país empieza a estar peligrosamente saturado de grandes festivales, lo que unido a sus desaforados precios, hace que cada vez cueste más escoger unos pocos para que sean parte de nuestros mejores y más intensos días de esparcimiento. Rock Imperium, Barcelona Rock Fest, Resurrection, Sun & Thunder, Leyendas del Rock, Azkena Rock… y la lista sigue. Por otra parte, y sin embargo, siempre es de ley dar una calurosa acogida a un nuevo festival, y no solo por este hecho en concreto, sino por el de centrarse en uno de los géneros musicales más maltratados en nuestras tierras: el Rock melódico. Existiendo ya uno muy potente como el Lion Rock Fest, en este 2025 Madness Live! ha decidido rellenar todavía más ese vacío que tanto reclamamos los fanáticos de este tipo de música, apostando por su propio evento. La primera edición del Rock the Sun, que así se llama, arranca en el corazón de Barcelona, en un entorno tan dado a los conciertos como siempre ha sido el Poble Espanyol, un precioso (y muy turístico) rinconcito muy cerca de Montjuic que acogió, con un aforo de tamaño medio, a más de un millar de rockeros de la vieja escuela, presentando un cartel tremendamente atractivo con nombres ya míticos y también actuales de la escena, tanto del panorama nacional como del internacional, pero ondeando una única, orgullosa y reluciente bandera: la del Hard Rock. Esto representa, entre otras cosas, una vía de escape para todos los que estamos ya un poco cansados de ver siempre los mismos nombres y estilos en los carteles, y también de la proliferación del moderneo. Y si bien no era una entrada precisamente barata, sí era una doble jornada que no podía perderme por nada del mundo.

viernes, 28 de junio de 2024

El Rock nos hace FUERTES (Rock Imperium 2024, viernes 21/06/24, Parque del Batel, Cartagena)

No creo que fuese solo mi impresión, ni que exagere, cuando afirmo que cada día que pasaba de este Rock Imperium era más caluroso que el anterior. Si bien empezamos con un miércoles muy nublado, algo que se agradeció enormemente, a partir de entonces las nubes desaparecieron casi por completo, aliviándonos solo en momentos puntuales. Obviamente es mejor esto, que el que se pase todo el día lloviendo, pero joder… Antes de salir hacia el festival, tras un sueño bastante largo y reparador (¡por fin!), estudié concienzudamente los horarios y las bandas que el cartel nos deparaba para hoy. Siguiendo la tónica de este excelente festival, la variedad imperaba. Teníamos Heavy Metal de la NWOBHM, teníamos progresivo, teníamos sinfónico, gótico, Black Metal, Hard melódico, Grindcore / Death, teníamos marcianadas rollo Igorrr y hasta pop chicle de la mano de Tete Novoa y sus bailarinas (¿?). Para todos los gustos, en definitiva. Un cartel deslumbrante, alejado de los típicos estereotipos estilísticos que ya cansan en los macrofestivales, y también del A-B-C que se repiten hasta la nausea, y eso es algo que aplaudiré y defenderé hasta el infinito. Tuve el placer de ver algunos de los mejores conciertos de bandas que ya conocía, pero también descubrir muchísimas más por primera vez en vivo. Para mi gusto personal, brillaban con luz propia nombres como Beast in Black, los todopoderosos Saxon, Einar Solberg, y por supuesto, Nestor. Y lo mejor de todo, es que ninguno de ellos me decepcionó lo más mínimo. Huelga decir que durante el día, también me encontré con gente extraordinaria, colegas, y alguna nueva amistad, que hicieron que todo fuese aún mejor, si cabe. También destacar, salvo en el caso que más adelante comentaré, la decente puntualidad con la que todas las bandas hicieron su aparición, otro gran aspecto de la organización.

martes, 22 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 4, 12/02/2022)

El cuarto día sobre el crucero (ya quinto día de festival en total) fue, posiblemente, el más peculiar de todos. En el principio de los tiempos (del crucero) las excursiones extra incluidas en el viaje constaban de una parada en la isla privada de Cococay y otra en Labadee (Haití). Si os digo la verdad, no esperaba ninguna de las dos con demasiada ilusión, ya que me veía venir el percal: perdernos conciertos a cambio estar tostándonos al sol sin hacer nada. Pero unos meses antes de llevarse a cabo el festival, la organización hizo un cambio respecto a otros años, una parada que sustituía a la de Labadee por la de la isla de Cozumel, en México, que prometía ser mucho más activa y excitante. El barco llevaba ya día y medio viajando hacia allí, desde el Sail away show que hicieron los Lit el jueves. El tema del mareo, que tan mal llevé el primer día de trayecto, ahora se había normalizado bastante. El sábado amanecimos en Cozumel, donde ya teníamos contratadas las excursiones que haríamos a lo largo de la mañana. Largas caminatas para ver unas zonas salvajes impresionantes, manglares, cuevas, ruinas con sus iguanas tomando el sol incluidas y hasta hicimos un poquito de snorkel… la verdad es que fue la hostia, y mereció la pena muchísimo más que la isla de Cococay, que para mí fue simple y llanamente perder valioso tiempo de conciertos. Esta vez también tuvimos que escoger entre quedarnos a bordo o perdernos bandas como Bad Marriage (incorporación de última hora en el cartel), Red Voodoo, Electric boys (que ya vimos el primer día) o Nerd Halen, un atajo de ‘personajes’ vestidos en plan cutre versionando a Van Halen (errr… sin comentarios). Así que sin duda mereció la pena hacer esta exótica escala.

domingo, 20 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 2, 10/02/2022)

Nuestro camarote en el barco era bastante pequeño, no solo contando con las tres personas que dormíamos allí, sino también con todo el equipaje (también era el más económico, claro). Poco a poco nos organizamos para no parecer sardinas en lata, y de todas formas, tampoco lo usamos para mucho más que sobar. Al final, dos camas y una litera, más que suficiente, ya que cada día llegábamos más y más reventados a la habitación. La limpieza diaria era correcta (aunque a veces toqueteaban más de lo debido), y cada día nos encontrábamos con una nueva sorpresa en forma de animal hecho con toallas (sí, tal cual) sobre nuestras camas, al que además le ponían el primer par de gafas que encontraran por la habitación. Era uno de esos momentos que te sacaban unas buenas risas, de entre los muchos que encontramos durante el crucero, por ejemplo mogollón de gamberradas, como cambiarsto el número máximo de personas por ascensor de 5 a 100 (realmente se acercaba más a la realidad jejeje) o pegarles ojos de plástico a todos los cuadros que había por los pasillos. Amigablemente, la organización te incitaba a personalizar la puerta de tu camarote, y había auténticas obras de arte, desde complementos que podías tomar prestados para hacerte fotos con ellos hasta fotos con artistas, imágenes de otros años o publicidades varias. Lo cierto es que el ambiente que se respiraba era fenomenal, mucho colegueo y mucha familiaridad en tono alegre. Es algo que hubiese disfrutado mucho más de no estar tan abatido por las cancelaciones diarias… Sea como fuere, aquel segundo día llegamos a las Bahamas, a la paradisíaca isla de Cococay, y había que pegarse un madrugón de padre y señor nuestro, por si no fuera poco el cansancio acumulado que llevábamos ya.

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