Alicante
necesita más Metal. Y el cambio en la dirección de lo que durante muchos años
fue la sala Babel, hoy transformada en la Marearock, seamos sinceros, le ha
hecho un flaco favor a nuestro rollo. Una sala que apuesta, en la mayoría de
los casos por bandas de punk rock y sucedáneos, una tendencia muy alejada de lo
que fue antaño. Precisamente por eso me supo fatal no acudir el pasado sábado
día 11 al concierto que dieron allí mismo los riojanos Tierra Santa, una banda
que además me encanta y sigo prácticamente desde sus inicios. En esa ocasión
tuve que decantarme por una opción más asequible, pero que también tuvo sus
grandes dosis de emotividad, como fue el concierto que dio la banda tributo El
Despertar del Silencio, con la participación en varios temas del mismísimo
Pedro Andreu. Sin embargo, este último sábado tenía clarísimo que quería volver
a alimentar mi vena metalera, y la ocasión la pintaban calva, con un cartel
bastante irresistible. Y es que, tras el cambio de ciudad que supuso la tercera
edición de su festival principal (que se celebró en la Garaje Beat Club de
Murcia), los Mediterranean Metal Maniacs atacaban de nuevo en casa, en la
capital alicantina, donde se acogió con los brazos abiertos la propuesta que
nos tenían preparada. Tres bandas ‘high level’ en sus respectivos estilos, los
ya más que rodados Nocturnal, Thrash
ennegrecido desde Alemania, también Vultures
Vengeance, banda que ha recibido excelentes críticas (y que me habían
recomendado bastante) a lo largo de sus 10 años de su carrera, y el que tal vez
era el concierto más especial del cartel, la puesta de largo en directo de los Whisper del gran José Vicente Aldeguer, un proyecto que me dejó atónito gracias a la calidad de su primer EP.