Y si lo de la noche anterior fue la hostia, sin ánimo de menospreciar a nadie, lo del domingo fue algo para darle de comer aparte, sencillamente. A parte, era un concierto que esperábamos ya desde hacía mucho tiempo. Mi colega y yo siempre especulábamos sobre varios aspectos y, sobre todo, estábamos deseando que llegara ya esta fecha. A pesar de ser domingo, el día 17 suponía la entrada del puente, así que la mayoría de excusas que obtuvimos a la hora de reclutar a personal para que se uniese a tan señalada fiesta, sinceramente, no me valen. Pero cada cual. Desde luego, un cartel así no se va a repetir. Habrá otros, pero no este. Y es complicado ver nombres de tanta altura y tanta calidad juntos en una misma gira, que pasó, además de por Murcia obviamente, por Barcelona, Madrid y Zaragoza, así que nos podemos dar de pleno con un canto en los dientes por la inmensa suerte de poder disfrutar de un evento de esta magnitud a tan solo una horita y poco de casa. Y además, a un precio irrisorio comparado con lo que se paga por los grandes nombres de otros eventos más rimbombantes (y comerciales), a lo que hay que añadir el hecho de que se celebrara en la Garaje Beat Club, una de las salas más activas de nuestro país en cuanto a conciertos de todos los estilos. Así, con las expectativas por las nubes, las melenas en ristre y muchísima ilusión, mi compañero y yo partimos hacia tierras murcianas con música a toda hostia a una hora bastante temprana con el fin de que nos diera tiempo de aparcar, tomar unos cubatas, hacer un poco el ganso y toda esa mierda. El disfrute estaba ya casi garantizado de antemano, así que solo faltaba esperar.