
Encarando el último tramo del Leyendas del Rock 2026, aquel mediodía (sobre las 13:00, que abrí los ojos), tenía más ganas que fuerzas de continuar, y por otro lado, este era el día que menos me motivaba de todos por la mayor presencia de bandas modernas, a las que no pensaba ver ni en pintura. No tenía expectativas de quedarme hasta el final, y tan solo 3 bandas imprescindibles estaban marcadas en mi running order personal, algo que nunca me había sucedido en ningún otro Leyendas. Aquella tarde, me plantaba en la zona de acampada sobre las 18:00, habiendo quedado previamente con mi amiga Inma para echar unos refrigerios bajo el toldo y recuperar ánimos fuese como fuese. Las temperaturas eran absolutamente implacables bajo el sol, y posiblemente, esta fue la jornada donde más sufrimos en ese aspecto. Por suerte, si hay algo insuperable en el Leyendas (y no me canso de repetirlo todos los años), es la orientación de los escenarios, que a aquello de las 18:00 de la tarde ya han tapado por completo el sol, a diferencia de otros festivales veraniegos como el Barcelona Rock Fest o el Rock Imperium en los que tienes que padecerlo hasta el anochecer. Pronto se apuntó más peña a hacer ‘la previa’ hasta que dieron las 19:00, hora en la que fuimos levantando el culo para ver la que para mí era una de las formaciones más atractivas de la oferta, las leyendas americanas del Death Metal Deicide. La cosa empezó tarde, pero muy fuerte. Un día corto, pero también muy intenso en cuanto a sensaciones, con una buena dosis de Hard Rock de la mano de Hardline y el que para mí fue, rotundamente, el mejor concierto de todo el festival ante una de las grandes bandas de mi vida: Helloween.