La
ilusión por la escena, la pasión y absoluta devoción por nuestro rollo, son a
veces motivaciones cruciales para conseguir llevar a cabo las más ambiciosas
expectativas. Y sin duda, todas esas intenciones se vieron perfectamente
reflejadas en la noche del pasado sábado, en donde dieron sus frutos los meses
de trabajo y esfuerzo que hubo tras este nuevo festival valenciano llamado
Winter Spell Fest. Y no solo a nivel de organización, buen nivel de las bandas
u horarios cumplidos a rajatabla, sino también en cuanto a las sensaciones que
se vivieron entre el público, la ilusión, el buen clima, el compañerismo y la
diversión que se apreciaba a cada paso que uno daba en la sala Jerusalem, situada
en pleno corazón de la capital valenciana, que fue la que albergó tal evento. Una
sala en la que, por cierto, nunca había estado hasta anoche, y de la que me
llevé una impresión bastante grata en general, salvando algunos aspectos mejorables
muy puntuales. La primera edición nos trajo a cuatro bandas muy jóvenes del
panorama, que apostaron fuerte, y estuvo coronada por los mucho más veteranos Sylvania, entre cuyos componentes hubo
sorpresas y cambios inesperados (al menos, para servidor). Una noche en la que
disfrutamos como críos del que fue mi primer concierto en lo que va de año. Lo
cierto es que, a pesar del terrible monazo que tenía ya de juerga, desde aquel
bolo de Opera Magna y Astral Experience en la Repvblicca II a mediados de
diciembre, estaba intentando contenerme (por temas de pasta, principalmente),
ante el aluvión de conciertos y movidas varias que se me presentan en los
próximos meses, pero también es cierto que no nos queríamos perder la ocasión
de poder apoyar un festival de Heavy Metal que empieza con paso tan firme.