
Una vez
más, es impresionante la cantidad de conciertos que pueden llegar a coincidir,
en un mismo fin de semana, y en una zona determinada. Mirase donde mirase en mi
agenda, tenía a saco de opciones para escoger, pero lo que no había era un duro
en mi cartera. Sin embargo, la mejor opción de todas, para mi gusto, fue la
última en llegar a mis oídos… y fue una oferta que no pude rechazar. Me los
perdí, muy para mi desgracia, en la presentación de su nuevo álbum. Tuvieron
que cancelar su concierto en Murcia el pasado abril, lo cual también me dolió
bastante, y el resto de fechas eran inasumibles para mi economía. Pero de
repente, como si de una alineación de los astros se tratase, POR FIN, iba a
poder disfrutar en directo a mis idolatrados
Jolly Joker, después de mucho, demasiado tiempo. De hecho, creo que
es el intervalo más largo que he pasado sin verles desde la primera vez que
tuve el privilegio… y ya han llovido un porrón de años desde aquello. El
enterarme de que iban a hacer un bolo, y además, tan cerca de casa (a menos de
una hora), casi me hace saltar de emoción de la silla y desear que hubiese sido
aquella misma noche. Iba a ser una actuación corta para lo que nos tienen
acostumbrados, a unas horas bastante intempestivas, y en un ambiente que quizá
era un tanto distinto del que ellos suelen rodearse… pero eso eran minucias que
me importaron bien poco. Ya estaba completamente cegado con que llegase el
momento, y las horas de aquel sábado se me hicieron muy largas, sobre todo, por
pasar de no tener absolutamente ningún plan, a acudir a una cita con una de mis
bandas favoritas de este puto estado.