Y otra vez en pie, sin apenas dormir y habiendo pasado mucho frio, nos fuimos de compras a Atarfe, pues la botella de vodka había sucumbido en 2 horas y solo entre dos personas. Un pueblo pequeño, pero con cojones para montar un festival tan guapo. El coliseo de Atarfe era un recinto cerrado, bastante pequeño y polvoriento. En ningún momento llego a llenarse, aun así, creo que lo prefiero a la nave donde se celebraba en anteriores ocasiones. Algún grupo había que perderse para comer, así que sintiéndolo mucho, sustituí a los fantásticos Angelus Apatrida (que recomiendo a todo el mundo que aun no les conozca, son cojonudos, de verdad) por una buena botella de vino y una abundante comida a base de costillas y alitas de pollo.
Ahora sí, con el estómago lleno a reventar, entramos al recinto y de camino al mercadillo vimos un ratillo a los Korpiklaani que era un grupo que a priori no me llamaba mucho la atención, aunque desde luego llevaban la fiesta en la sangre, puro folk-metal, aparte de muchísimos instrumentos vikingos como violines y teclados que sonaban algo extraños. Molaba, porque parecían recién salidos de una cueva en medio del bosque xD y le pusieron la nota de fiesta a la mañana con tanta gente encima del escenario sin parar de bailotear alegres melodías.