De la
nada, después de dos agónicos años en los que los festivales eran ya
prácticamente cosa del pasado, casi un añorado recuerdo, han surgido de golpe y
porrazo, en este 2022, una cantidad de festivales de Rock y Metal casi
abrumadora, desde aquellos que ya llevaban numerosas ediciones pre-pandémicas
hasta otros completamente nuevos, intentando cubrir ese vacío que estos pasados
veranos nos han dejado sin ilusión ni esperanzas en cuanto a música en directo.
Bcn Rock Fest, Resurrection, Z Live!, Rock Arena, Leyendas del Rock,
Gineta Rock, Ripollet Rock, el Move your fucking brain, Azkena Rock… y la lista
sigue y sigue, y solo hablando, por supuesto, de nuestro país. Una explosión
atómica de festivales que estábamos esperando como perros hambrientos, que
llegan para darnos raciones de música con carácter retroactivo si es necesario,
pero, seamos sinceros y claros, también a aprovechar las desesperadas ansias de
muchos de nosotros para lucrarse a base de bien sin a veces mostrar ningún tipo
de piedad con el consumidor. Y es que ir de festival ya no es como en los
viejos tiempos. Ahora uno necesita que su cartera esté a punto de estallar si
quiere vivir uno de ellos a tutiplén, o bastante llena incluso para no morir en
el intento. Sea como sea, este año de la mano de Madness Live! en estrecha
colaboración con Rock Beasts, nacía Rock Imperium 2022, un evento completamente
nuevo que traía bastante buenas vibraciones de primeras, y con un cartel,
ciertamente, de lo mejorcito que se ha visto por aquí en los últimos años, con
bandas grandes y otras muy sorprendentes y no demasiado habituales, pero
coronado por un triplete Hardrockero formado por Europe, Scorpions y sobre
todo, por Whitesnake, que fueron los que me hicieron decidirme a comprar el
abono desde su misma salida a la venta.