Sí, aunque probablemente (por no decir seguro) sea la última vez que les podamos ver con este rollo, Dover han vuelto al rock, y pese a que actualmente esta banda no signifique absolutamente nada para mí en el terreno musical, sentí que debía acudir a una cita tan especial como es la gira que están haciendo para el 15 aniversario de su mítico disco “Devil Came to Me” (joder, como pasa el tiempo), uno de los mayores bombazos a nivel de repercusión y ventas que ha visto la escena del rock alternativo de este país en toda su historia. Precisamente por su movida, es posible que más de uno piense que ni esta banda ni esta misma crónica pintan nada en este blog, y menos cuando actualmente se dedican a hacer música electrónica para hippies modernitos, y en parte esa es la verdad, pero me permito la licencia de plasmar aquí todo lo que aconteció el sábado pasado en la Sala Stereo por varios motivos. Por una parte, el más evidente, una gira muy especial en la que están basando la totalidad del setlist en sus cuatro primeros discos, pero especialmente en el “Devil Came to Me”, ese disco que quien más y quien menos escuchó en su época y que supo dejar, en la mayoría de los casos, tan buenos recuerdos. Y este mismo factor, el de la nostalgia, es otro que me llevó a verles en directo después de 11 años desde la última vez que tuve el gusto (insisto, como pasa el tiempo…) y como sé que en directo rara vez fallan y meten una caña bastante guapa, todo apuntaba al mismo objetivo. Quizá la Sala Stereo no fue el mejor garito para traer a una banda que estoy seguro que podría haber reunido a mucha más parroquia; nunca ha tenido buen sonido ni buena distribución, pero como suele pasar a menudo, seguramente no se quiso arriesgar en el sentido de palmar pasta, pero yo creo que la desaprovechada The One (antigua Nave 8) hubiese dado mucho más de sí.