Acabo de volver hace solo unas horas de San Fulgencio cuando escribo estas líneas, en donde se celebraba la segunda edición del Rock Arena, un festival que desapareció hace un tiempo y ha resurgido con mucha fuerza y con una actitud que espero que mantengan en el futuro. El año pasado fue gratis, y este año por solo 10 míseros euros pudimos disfrutar de bandazas de alto calibre como Hamlet, Ankhara, Vita Imana u Obús, un cartel que bien podría pertenecer a cualquier festival español ya consagrado. Además, en lo relativo a precios de barra, es algo muy a tener en cuenta y que muchos otros festivales con más ingresos por entrada deberían revisar. Merchandising, zonas de sombra (algo escasas, eso sí), una zona para refrescarse (que convendría mejorar en un futuro) y un recinto para acampar superior en comodidad y prestaciones a la media de festivales nacionales. Si contamos el jueves, llevo 3 días por el mundo con tan solo 4 horas de sueño en total, por lo que estoy bastante reventado, pero es un cansancio muy gratificante cuando he compartido tantas horas de metal y risas con gente de puta madre. Especialmente gracias a Josele (que grande eres joder) y su colega Alberto por hacerse 400 kilómetros solo para venir a este Rock Arena, que apuesto valieron la pena para ambos y por supuesto para mí. También al resto de la gente con la que tuve ocasión de compartir momentos, Toni, Belén, Ángel, Vicky y Alicia. A casi todos vosotros os vuelvo a ver en el Leyendas :). Sin embargo, la gran lacra de este festival (sin contar los pobres escenarios o la superficie asfaltada en donde están) es la inhumana distancia que hay entre la zona de acampada y el festival, 2 kilómetros y medio sin ningún tipo de transporte para la ocasión (salvo taxis de pago, muy listos ellos), que en el mejor de los casos se recorría a pie en 35-40 minutos si no te pierdes por el laberinto mal indicado de San Fulgencio, y todo eso con un calor insoportable que ha azotado la zona durante los dos días de fiesta metalera. Aun así, repito, ha valido la pena de sobra, pero es algo para lo que convendría urgentemente buscar solución…
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lunes, 15 de julio de 2013
En la Arena de Batalla (Rock Arena 2013, Viernes 12/07/13, San Fulgencio, Alicante)
Etiquetas:
Ankhara,
Delirion,
Hamlet,
Oker,
Rock Arena 2013,
Tete Novoa
Ubicación:
San Fulgencio, Alicante, España
miércoles, 3 de octubre de 2012
Después de la tormenta... (Gineta Rock 2012, 29 - Septiembre - 2012)
Para mucha gente, el Metal es una simple distracción, un pasatiempo más con el que llenar las horas muertas del día. Para mí es, sencillamente, una de las cosas más importantes de mi vida, la única forma de vivir por y para siempre. Pero son los momentos más jodidos de esta vida donde realmente aprecio todo lo que esta movida significa para mí. Tras la gran desgracia ocurrida hace unos pocos días, incluso llegué a pensar en no ir al festival. Nada pintaba demasiado bien. Mucho dolor encima y para colmo toda la gente que dijo que se iba a venir se vendieron como nenazas. Pero casi llegando ya la hora dije: a la mierda, me largo. Como otras veces, me planté yo solo en ese festival que para mí es casi ya una tradición y fue la mejor decisión que pude tomar.
Un festival que, con el paso de los años y las dificultades económicas ha ido ganando carisma, experiencia y profesionalidad, siempre apostando por bandas nuestras pero también por otras de fuera, y no precisamente las típicas de siempre, si no bandas que no se dejan ver demasiado por aquí. Este año todo fue muy difícil para el festival, de hecho, parecía haberse cancelado, cuando de repente anunciaron que se celebraría a finales de Septiembre y no en Junio, como era habitual. Un festival, además, que siempre es un valor seguro a la hora de descubrir nuevas bandas que en muchas ocasiones pasan a formar parte de los gustos de uno. Este año el cartel era, a priori, mucho más modesto que anteriores años, contando solo con los grandísimos Vision Divine como banda extranjera. Sin embargo, reunía a muchas bandas nacionales cuyo directo era desconocido para mí hasta entonces y que tenía muchas ganas de ver, como Arkania, Black Jack o Guadaña.
Un festival que, con el paso de los años y las dificultades económicas ha ido ganando carisma, experiencia y profesionalidad, siempre apostando por bandas nuestras pero también por otras de fuera, y no precisamente las típicas de siempre, si no bandas que no se dejan ver demasiado por aquí. Este año todo fue muy difícil para el festival, de hecho, parecía haberse cancelado, cuando de repente anunciaron que se celebraría a finales de Septiembre y no en Junio, como era habitual. Un festival, además, que siempre es un valor seguro a la hora de descubrir nuevas bandas que en muchas ocasiones pasan a formar parte de los gustos de uno. Este año el cartel era, a priori, mucho más modesto que anteriores años, contando solo con los grandísimos Vision Divine como banda extranjera. Sin embargo, reunía a muchas bandas nacionales cuyo directo era desconocido para mí hasta entonces y que tenía muchas ganas de ver, como Arkania, Black Jack o Guadaña.