A estas alturas, Metalcamp era ya nuestro hogar, totalmente asentados en el lugar, la visita al pueblo, los bañitos en el río, la(s) cervecita(s) post-comida y el bebercio con la peña del Comando Valky era el pan de cada día, pero cada minuto que pasaba me sentía más a gusto allí, olvidando las pocas malas impresiones del primer día. De hecho, los que nos habían ocupado injustamente la zona de acampada, recibirían su merecido a base de petardazos nocturnos.
Warbringer. Tan solo tienen tres discos, pero de novatos o principiantes no tienen nada, solo hacía falta verles en acción sobre el escenario principal de Metalcamp, como se lo comieron entero. Pura locura sobre las tablas a las 16:45 nada menos. Todos los componentes correteando de aquí para allá, descamisándose y agitando la melena a saco, comportamientos y vestimentas puramente thrashers hablaban mucho sobre su actitud. Tocaron tan poco tiempo que apenas dio tiempo a saborear cada uno de los temas, eso sí, se vivió intensamente a pesar de ser el primero del día, con poca gente pero bastante animada.