
Salvando las de los festivales de este verano, hacía mucho tiempo que no vivía
una jornada musical tan larga, intensa y divertida como la de este pasado
sábado. Por suerte, estas últimas semanas están resultando bastante moviditas
en cuanto a conciertos, después de unos meses realmente flojos en los que
apenas he podido catar directos. Para rematar la buena racha, no siempre se
tiene una ocasión tan clara e irresistible de hacer doblete de conciertos en
dos ciudades distintas, pero esta vez el destino me lo puso a huevo. Lo cierto
es que aguardaba la llegada de este fin de semana con muchísimas ganas, porque
era garantía segura de pasarlo en grande, aunque en parte fuese gracias a un tributo,
y a una banda que he visto ya tantas veces como a mis queridísimos
Corazones Eléctricos. Por un lado, en
la localidad de Aspe, tendría lugar la celebración del Día H, el día internacional
de los Héroes del Silencio. Ya que al fin, gracias a mis amigas Inma y Palmi,
tengo alguien con quien poder compartir dicho evento, me estrené por todo lo
alto con esta fecha tan señalada que homenajea, a nivel mundial, a una de las
bandas que más marcaron mi vida y mis gustos musicales. Un puntazo a favor para
complementar una noche que terminó a fuego vivo en Sant Joan d’Alacant, con los
mencionados rockeros valencianos, una de mis formaciones estatales favoritas en
su estilo, que tantas y tantas alegrías me han regalado con sus ardientes y
emotivos directos. Al coincidir con poblaciones relativamente cercanas, y
horarios totalmente compatibles, pude hacer la empalmada entre ambos conciertos
sin problemas, con un gasto razonable, y la enorme satisfacción de que todo
saliese a pedir de boca. ¡No se puede esperar mucho más de un sábado!